Xul Solar: el artista que recreaba el universo.
Pintó, inventó lenguas, rediseñó el tarot y el ajedrez. Una introducción a Xul Solar —y a cómo, hoy, se puede entrar en su mundo.

Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari fue un artista plástico oriundo de San Fernando, provincia de Buenos Aires, nacido el 14 de diciembre de 1887. Trabajó en diversas disciplinas: la música, la pintura, la literatura y hasta la matemática, el esoterismo y la biología. También conocido como Alejandro Xul Solar, dominó alrededor de 20 lenguas —francés, inglés, italiano, alemán— debido a su paso por Europa, y su conocimiento se extendió al ruso, el arameo, el japonés y el sánscrito.
El catrólico
Xul Solar fue un hombre religioso que se definía a sí mismo como “catrólico”: una palabra creada por él que combinaba distintos significados —ca (cabalista), tro (astrológico) y co (cooperador)—. Esa síntesis refleja el carácter espiritual de su pensamiento. Su riqueza imaginativa se plasmó en pinturas, dibujos y acuarelas donde integraba astrología, simbología y filología. Gran parte de su obra puede verse en el Museo Xul Solar, de la Fundación Pan Klub, en la ciudad de Buenos Aires.
Para Jorge Luis Borges, Xul Solar “vivía recreando el universo”. Era más que un pintor: era un re-inventor de religiones, lenguas y objetos, que los adaptaba a su estilo e imaginario.
Xul rehacía el mundo: inventaba lenguas, religiones y juegos para que entraran en su universo.
Pan Juego y panlengua
Entre las obras que hoy pueden verse en el Museo Xul Solar se encuentra el Pan Juego, basado en el ajedrez pero combinando varios elementos: una pieza puede representar un astro o un signo del zodíaco, mientras que una casilla puede aludir al devenir del tiempo. El juego utiliza una lengua creada por el propio artista, la panlengua, pensada como un idioma de alcance universal.
Otra de sus creaciones es el Tarot Coecos Astri, en el que Xul Solar vuelve a intervenir sobre un sistema simbólico ya existente —el tarot— para reformularlo desde su propio universo conceptual.
Quería imaginar otras formas de entender el mundo, no apenas pintarlo.
El museo
El Museo Xul Solar se encarga hoy de preservar y difundir estas obras y muchas más. Según Natalio Jorge Povarché, marchand de Xul Solar y fundador del museo, muchas de las obras expuestas fueron seleccionadas por el propio artista. Xul creía que su producción sería plenamente comprendida recién a partir del año 2000, y visualizaba sus obras colgadas en un ámbito cultural donde las personas se reunieran: un “lugar de amor”.
Su antigua casa en Laprida 1212 es hoy un lugar para conectar con su sabiduría a través de sus obras, archivos y documentos. Allí se conserva su biblioteca personal —alrededor de 3.500 libros, de lenguas antiguas y astrología a filosofía y religiones—. Recorrer el museo es, en cierta forma, ingresar en la mente de Xul Solar y descubrir que su proyecto consistía en pintar y, sobre todo, en imaginar nuevas formas de entender el mundo, “para constituir una sociedad en armonía”.
— Espacio Marca · Ciclo Abril 2026
Reconocimiento. Xul Solar presentado como un autor total —de lenguas, religiones y juegos— al que se puede acceder hoy, en su propio museo, no como un pintor más.

Otra figura del arte argentino que pensó la obra como algo vivo, no como una pieza para contemplar de lejos.
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