La Cara Oculta de las Exposiciones de Arte

¿Y si te dijera que la exposición de arte tiene un lado escondido?

Las obras expuestas en sala suelen ser el  “lado visible” de todo espacio expositivo.

 Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? La exposición suele resumir el trabajo de un conjunto de especialistas que hacen que todo funcione: curadores, historiadores, montajistas, conservadores, restauradores y más.

El museo es una institución compleja, y necesita de varias partes para que funcione como tal:

Curador: El curador construye un concepto, crea argumentos de una narrativa,  propone una lectura y un recorrido sobre uno o varios artistas, un momento histórico, entre otros.   Todos los conocimientos y funciones podrían resumirse en este rol. La figura del curador (si bien es relativamente “nueva”) es indispensable a la hora de crear una exposición.  Podría llamarse el “cerebro” de todo. 

Deberá tener conocimientos en historia, para poder seleccionar una serie de obras a partir de un concepto (y así crear una historia, un guión y un recorrido que se verán reflejados en la exposición). Será necesario que tenga conocimientos en gestión para poder organizar toda la muestra, encargarse de los préstamos de obras(en el caso de que no sean parte del patrimonio de la institución) y  llegar a acuerdos con los artistas. También debe poser la capacidad de comunicar (para crear textos curatoriales, ensayos, catálogos y demás).

Historiador: Entre archivos, libros y lupas, el historiador es quien tendrá como objetivo la verdad histórica y el rigor científico. Nos pone en contexto y se encarga de que el diálogo funcione. Se podría decir que su tarea es de las más críticas y técnicas, ya que no solo investiga datos históricos, sino que también debe encargarse de la atribución y trazabilidad de la obra y de realizar un análisis histórico.

Conservador y Restaurador: Tanto el Conservador como el Restaurador deberá conocer las características básicas de los diferentes materiales y comprender los trabajos artísticos realizados en los mismos. Debe identificar factores de riesgo y daño para las obras (de esta forma podrá crear estrategias de control y prevención), debe tener conocimiento en manipulación y traslado de obras, también reconocer el nivel de daño de las mismas, debe contribuir al diseño de la exposición y, por supuesto, lograr una mayor comprensión del entorno de la obra, ya sea cultural, económica, social o artística. 

Montajista: Esta figura, que deberá tener conocimientos en museografía, recibirá todas las indicaciones de montaje formuladas previamente por el Curador y el Conservador.  Hace que todo se vuelva realidad. Se encarga de la manipulación de las obras y el montaje de toda la exposición. Instala la iluminación, los sistemas antirrobo, los soportes especiales. Todo el contexto físico dentro del espacio que rodea a las obras.

Gestores: Su rol es más estratégico y administrativo, ya que se encarga de la organización. Puede hacerse cargo de la planificación, el cronograma, el presupuesto, los préstamos de obras. Debe resolver cualquier inconveniente.

Todas estas figuras deben trabajar en conjunto, son un equipo que hacen que aquella exposición que visitamos en un espacio expositivo, funcione. Juntos se encargan de que la exposición tenga coherencia y sentido, y de que sea segura tanto para los visitantes como para la integridad de las obras.

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