El misterio metafísico que suspende el presente porteño.

Del silencio de De Chirico a los talleres porteños de hoy: Lacámera, Aizenberg, Bairon, Gómez Canle y Reato pintan lo que no se puede ver. El enigma nunca salió de Buenos Aires.

Por Abril Raposo4 min de lectura
CicloJulio 2026
CategoríaCrítica de Arte · Movimiento
EjeLinaje
Max Gómez Canle: paisaje con estructuras que flotan bajo una luz irreal.
[ Imagen ] — Max Gómez Canle, el paisaje metafísico hoy.

Parte 1

En este mundo saturado de estímulos visuales, velocidad y ruido digital, detenerse ante una obra de arte que exige silencio, pensamiento crítico, lentitud y escucha es casi un acto de resistencia. Hay una parte del arte argentino que prefiere el susurro y la quietud sepulcral: la pintura metafísica, iniciada en Europa por Giorgio de Chirico, supo encontrar su lugar en los artistas del Río de la Plata.

Giorgio de Chirico, plaza metafísica con estatua.Giorgio de Chirico, Misterio y melancolía de una calle.Giorgio de Chirico, maniquí metafísico.Giorgio de Chirico, torre con maniquíes.
Giorgio de Chirico, el punto de partida. Fotografías de WikiArt.

Una metafísica propia

Pero en absoluto se trata de una copia mimética. Los creadores del siglo XX, como Fortunato Lacámera —quien utilizó el iluminismo y la metafísica en sus naturalezas muertas—, Juan Batlle Planas y fundamentalmente Roberto Aizenberg, construyeron una metafísica propia hecha de horizontes infinitos, estructuras enigmáticas y paisajes desolados que parecían flotar en el tiempo.

Fortunato Lacámera, interior con ventana al Riachuelo.Fortunato Lacámera, interior con puerta abierta.Juan Batlle Planas, figura surrealista.Juan Batlle Planas, composición con arlequín.
Fortunato Lacámera y Juan Batlle Planas. Fotografías de WikiArt.

Sin embargo, existe una idea de que este universo de extrañamiento es parte del pasado, un patrimonio que quedó resguardado en las paredes del museo. Pero al observar la producción contemporánea de Buenos Aires vemos que esa distancia entre el pasado y el presente es inexistente.

El linaje de los artistas metafísicos reaparece hoy con una fuerza innegable. Aquellos artistas entregaban obras de fuerte carácter onírico, con contrastes de luz y sombra, atmósferas amenazantes y misteriosas. Pintaban todo lo que no se puede ver —el silencio absoluto, el tiempo suspendido, la profunda melancolía—, escenas que parecen un enigma: dignas de un sueño o una pesadilla, atravesadas por arquitectura clásica y mitos antiguos, influyendo directamente en lo que más tarde sería el surrealismo. Y son los artistas de hoy quienes absorben esa gravedad histórica para procesar el nuevo enigma y el vacío que incomoda en el presente.

Aizenberg, el pilar

Para entender esta influencia tan vigente, es mejor mirar hacia los pilares. Roberto Aizenberg funciona como un gran referente: sus torres perfectas, aisladas en la intensidad de la tela; sus figuras sin rostro y, muchas veces, sin rastro humano, que no buscan narrar una historia sino captar una esencia de lo invisible, usando el espacio vacío como un espacio cargado de tensión.

Roberto Aizenberg, pirámide verde.Roberto Aizenberg, composición en rojo.Roberto Aizenberg, dibujo de estructura.Roberto Aizenberg, figura.
Roberto Aizenberg. Fotografías de WikiArt.
[ Nota de la casa ]

El archivo no es una vitrina: es una caja de herramientas. Esta pieza hace lo que la casa predica — volver a los maestros no por nostalgia, sino para comprobar que su sensibilidad sigue trabajando en los talleres de hoy.

— Espacio Marca
Elba Bairon, instalación de figuras blancas en sala.
[ El núcleo ]

Pintar lo que no se puede ver: el silencio absoluto, el tiempo suspendido, la profunda melancolía.

Elba Bairon: el silencio en volumen

Ese mismo silencio atemporal es el que rescata y redefine Elba Bairon en su escultura contemporánea. Mediante instalaciones de yeso o pasta de papel, Bairon modela figuras blancas, etéreas y despojadas de cualquier funcionalidad obvia, creando escenas que parecen reposar congeladas en un sueño que nosotros, espectadores, podemos contemplar. En su obra hay presencia y herencia metafísica, más que una anécdota: su escultura demuestra que lo tridimensional también puede ser territorio de lo incorpóreo y lo místico.

Elba Bairon, figuras blancas en sala.Elba Bairon, instalación con escalinata.Elba Bairon, figura arrodillada.
Elba Bairon, instalaciones.

Max Gómez Canle: el puente explícito

En la pintura actual, el puente generacional se vuelve explícito en la obra de Max Gómez Canle: paisajes renacentistas fusionados con estructuras geométricas que flotan bajo una luz irreal. Al observar su trabajo, la relación con el pasado resulta inmediata: la luz misteriosa, que evoca el silencio de De Chirico y la pulcritud de Lacámera, es una herramienta contemporánea para desestabilizar la percepción de la realidad. El juego óptico y su pincelada perfecta son la huella de ese pasado metafísico, mientras que el cruce conceptual contemporáneo lo mantiene vigente.

Max Gómez Canle, paisaje con conos.Max Gómez Canle, cono dorado sobre paisaje.Max Gómez Canle, forma roja sobre tronco.Max Gómez Canle, paisaje con paneles.
Max Gómez Canle.

Emilio Reato: el enigma criollo

Por otro lado, Emilio Reato desplaza el eje combinando la mirada metafísica con el surrealismo. El artista construye escenas donde el paisaje bonaerense y su iconografía popular conviven con situaciones absurdas: monumentos gigantes, parques, figuras suspendidas en el aire, horizontes incomprendidos. El objeto fuera de contexto, regla clásica del manifiesto metafísico, adquiere en Reato una familiaridad incómoda. Su obra demuestra que podemos acercarnos al enigma sin necesidad de mirar a Europa, utilizando elementos de nuestra propia cultura.

Emilio Reato, casa moderna con tubos.Emilio Reato, auto y figura monumental.Emilio Reato, monumento.
Emilio Reato.

El hilo invisible

De esta forma, entendemos que estas piezas no son algo aislado en el pasado. El arte metafísico argentino es una sensibilidad continua: existe un hilo invisible que une la luz de Lacámera con el silencio de Bairon, el enigma de Gómez Canle con el absurdo de Reato. Y el objetivo, hoy en día, sigue siendo el mismo: revelar el enigma y el misterio ocultos más allá de la realidad física.

— Abril Raposo · Ciclo Julio 2026

[ La operación ]

Linaje.El enigma metafísico no quedó en el museo: una sensibilidad continua une a los maestros del siglo XX con los talleres de hoy. La operación es seguir ese hilo.

Tocá un movimiento para verlo en el texto
Emilio Reato, figura popular gigante en la playa.
Emilio Reato: el enigma con iconografía popular
[ Nota de la casa ]

La solemnidad del museo suele congelar lo que toca. Por eso la casa celebra a los que retoman el silencio metafísico sin pedir permiso: cada obra que vuelve a suspender el presente confirma que el archivo porteño sigue abierto.

— Espacio Marca
[ Esta pieza dialoga con ]
Xul, Berni, Erlich: leyeron a Europa

El mismo mecanismo, una generación antes: leer de cerca a Europa y volver con otra cosa. La vanguardia que ya pensaba en porteño.

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