Mandaron a Coppola; el conurbano se fotografía solo.
Por los cuatrocientos años de la primera fundación, la Municipalidad le encargó a Horacio Coppola un registro fotográfico de la ciudad y él devolvió otra cosa: una mirada. Casi noventa años después, «Conurbano Style» —de Marcos López con The Walking Conurban— arma el retrato del otro lado con miles de fotos que ya estaban sacadas.

Parte 1
Buenos Aires funciona como un archivo vivo: desordenado, cambiante y lleno de capas. Como sugiere «Medianeras» (2011), sus calles, edificios y espacios cotidianos construyen un paisaje donde conviven las marcas del pasado con las transformaciones del presente. A lo largo del tiempo, distintos artistas intentaron capturar esa identidad en movimiento.
Los años treinta: el encargo
Entre ellos, Horacio Coppola ocupa un lugar fundamental: su cámara encontró una Buenos Aires en pleno proceso de modernización y construyó una imagen urbana atravesada por la sensibilidad, la geometría y la observación de lo cotidiano.
Nacido en 1906, Coppola fue uno de los grandes renovadores de la fotografía argentina. Durante la década de 1930 retrató una ciudad atravesada por profundos cambios: avenidas, edificios, sombras, estructuras arquitectónicas y escenas diarias que hasta entonces no habían sido observadas desde esa perspectiva.
En el marco de los festejos por el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires, la Municipalidad le encargó un registro fotográfico de la ciudad. Sin embargo, su trabajo superó la función documental del encargo: Coppola construyó una mirada personal, dinámica y moderna, donde Buenos Aires no aparecía solamente como un conjunto de edificios, sino como un territorio habitado por porteños y sus formas de relacionarse con el espacio.
El encargo era un trámite: documentar la ciudad para un aniversario. Coppola entregó otra cosa. Buena parte de lo que hoy llamamos «la Buenos Aires moderna» es el modo en que un fotógrafo decidió recortarla en los años treinta, y nadie volvió a discutírselo.
— Espacio Marca
Uno salió a buscar la imagen de la ciudad. Los otros ya estaban adentro, sacando fotos.
Hoy: el retrato colectivo
Casi un siglo después, otra mirada vuelve a preguntarse cómo representar Buenos Aires y sus alrededores. El proyecto «Conurbano Style», realizado por Marcos López junto a The Walking Conurban, propone una lectura contemporánea del territorio bonaerense a partir de miles de imágenes compartidas por quienes viven y recorren diariamente el conurbano.
Si Coppola observaba la ciudad desde una búsqueda artística ligada a la modernidad, «Conurbano Style» construye un retrato colectivo desde la experiencia cotidiana, en donde participan fotógrafos aficionados, habitantes anónimos y personas que registran aquello que forma parte de su realidad diaria.
El resultado es un archivo donde conviven carteles inesperados, escenas familiares, comercios barriales, objetos improvisados y situaciones que revelan una identidad propia. Imágenes que encuentran valor estético en lo cotidiano y transforman pequeños gestos urbanos en documentos culturales. No hay lugar para lo pretencioso ni lo rebuscado.
Noventa años, la misma pregunta
López sintetizó esa sensación al descubrir el proyecto con una frase: «El libro que quería fotografiar ya estaba ahí». Es decir, no inventar una imagen del conurbano, sino reconocer la potencia visual que ya existe en sus calles y en quienes las habitan.
Así, ambos proyectos, separados por casi noventa años, comparten una misma inquietud: comprender quiénes somos a través de los espacios que construimos y habitamos. Además, pareciera que Buenos Aires sigue siendo una ciudad hecha de capas, desorden y sin patrón.
— Lourdes Veliz · Ciclo Septiembre 2026
Quién mira la ciudad.Dos registros separados por casi noventa años. El primero nace de un encargo oficial y de la mirada de un autor; el segundo, de miles de fotos que ya habían sacado los habitantes. Entre uno y otro, el retrato de la ciudad se queda sin firma.

«El libro que quería fotografiar ya estaba ahí» es una frase incómoda para cualquiera que trabaje con imágenes. López admite que la potencia visual la puso el lugar y que su mérito fue llegar a tiempo para mirarla. Pocos fotógrafos con obra propia firman algo así.
— Espacio Marca
Si el conurbano se retrata solo, la noche porteña hace lo mismo con el grano y el flash. La otra punta del mismo gesto: la foto que vale por haber estado ahí.
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