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EQ: vanguardia electrónica porteña pegadas en Europa y acá desconocidas.

Estratosfera y Qiri venden su música con slogans y marcas de agua falsas; suena 2000 de fondo. Desde su primer single, en 2024, llegaron a los escenarios que Skrillex armó en Buenos Aires y en Berlín.

Por Massimo Mennella14 min de lectura
Ciclo
Octubre 2026
Categoría
Arte · Música
Eje
La publicidad como autorretrato
Estratosfera y Qiri en un estudio blanco, con auriculares, musculosas y jeans de tiro bajo; una mira a cámara y la otra baila con el pelo en movimiento.
Estratosfera y Qiri, EQ. Foto de prensa.

Parte 1

«Boytoy» arranca con una muestra de voz. Con la base te tenés que contener si no te animás a bailar en la calle, lo que te tuerce el labio en esa cara de asco que elogia la pista sin usar palabras. Todo suena hiper contempo y la tapa, dosmilera; en la primera escucha ya podés decir «hay algo ahí».

EQ usa la lengua de las marcas desde ese primer single. La tapa de «Boytoy» (2024) está hecha como una foto de agencia, con la franja gris de una marca de agua al estilo Getty cruzándole el cuerpo a una de ellas. En los visualizers aparecen marcas de agua falsas de la misma agencia y auriculares de Apple con cable. En los créditos del EP, junto al nombre del sello, figura una leyenda: «Industria 100% Argentina».

Detrás de todo eso hay un dúo porteño de música electrónica. Estratosfera (Laura Ferreira) y Qiri (Candela Mattera) escriben, producen y dirigen cada imagen del proyecto. En dos años pasaron de su primer single a tocar en Berlín, en el festival de Skrillex.

Dos productoras en una escena de varones

Se conocieron en la escena porteña, y lo que las juntó fue el deseo de producir su propia música en un ambiente donde la mayoría de los productores eran hombres. «Éramos la única otra chica que cada una conocía que quisiera hacer música en serio y meterse en la parte técnica», le contó Estratosfera a Church Electronic.

Cada una traía su recorrido. Estratosfera vio su primer video de Yung Lean en YouTube alrededor de los doce años, y le dijo a Dazed que eso le cambió la vida. Tocó mucho la guitarra en la adolescencia y a los 18 entró como guitarrista en vivo de Saramalacara, con quien estuvo de gira dos o tres años; también fue guitarrista de Nenagenix. Las bases de producción se las enseñó Evar, el productor de Sara. Qiri venía del piano, llevaba seis años de estudio de música electroacústica experimental, ya ganaba premios y tenía la computadora que a su compañera le faltaba.

El primer tema que hicieron juntas, «Racecar», salió en 2023 en 1, el primer trabajo solista de Estratosfera, con Six Sex como invitada, y nació en una pijamada. El nombre llegó después. Un día, bañándose en la casa de Qiri, Estratosfera se dio cuenta de que sus iniciales juntas formaban EQ, la sigla del ecualizador.

Seis canciones distintas a propósito

«Boytoy» salió el 19 de junio de 2024 por Fractura, sello y colectivo de Buenos Aires. Mezclaba el indie sleaze con tambores de reggaetón y explotó en Twitter. Estratosfera tenía alrededor de 20 años y Qiri alrededor de 24: en junio de este año, cuando NME las entrevistó en Londres, tenían 22 y 26. Con la tapa del single circulando, Qiri dejó la carrera que cursaba, donde casi siempre era la única mujer del aula.

El EP EQ llegó el 11 de septiembre de 2025 con seis temas pensados para sonar distintos entre sí. «B.S.A.S. (Si alguna vez te sentís sola de noche)» cuenta una salida porteña sobre una base de Baltimore club; «Subway Lullaby» viene del nu metal que Estratosfera escuchaba de chica, con el bajo tocado por ella; «7′ Mix» cierra con el sintetizador de Qiri.

Escuchado de corrido, el EP tiene la edad de quienes lo hicieron. Las voces llegan subidas de tono y recortadas, los sintetizadores raspan, y cada tanto suena una alarma que parece venir de otro ambiente del boliche. Es música de cuerpo joven: pide saltar, empujar un poco, chivar en un salón donde ya no entra nadie porque todos quieren espacio para bailar. Y deja una sensación de presente pleno, de estar escuchando algo que recién hoy día podría sonar así.

EQ en vivo: una de ellas levanta el micrófono bajo un haz de luz blanca y la otra se agacha al borde del escenario, frente al público.
EQ en vivo. Fotografía de Church Electronic.

Esa precisión tiene detrás horas de taller. Estratosfera describió el método como «una operación eterna de cortar audio, muestra por muestra». Qiri le explicó a 032c que el EP funcionaba como una carta de presentación: con cualquiera de esos seis climas podrían armar un disco entero.

Eligieron también qué no hacer. «Al no hacer la música tradicional de Buenos Aires, como el rock, lo latino, el reggaetón o incluso el techno, estamos marcando una posición: esto también es música latina», le dijo Qiri a NME.

Estratosfera y Qiri caminan por una avenida de Berlín al atardecer, vestidas de negro y gris.

El núcleo

«Muchas letras de EQ son slogans.»

Parte 2

Un futuro que no llegó

La tapa de «Boytoy» es un estudio blanco, sin fondo ni sombras, con dos chicas de jean tiro bajo. Una da la espalda. La otra baila con auriculares de vincha, el cable colgando hasta el cinturón, el pelo abierto en abanico y el brazo casi saliéndose del cuadro. Tiene la limpieza de una publicidad de Apple de principios de siglo, pero ensuciada a propósito: la marca de agua le atraviesa el torso a la que baila, y la otra le niega la cara a la cámara. Esa pulcritud corrida por errores deliberados arma una tensión que hay que aprender a mirar, como toda buena tapa de revista que busca ser pieza de diseño; se siente la búsqueda sofisticada y femenina de algo perfecto que se deja romper.

Tapa de Boytoy: dos chicas sobre fondo blanco, una de espaldas y otra bailando con auriculares; una franja gris de marca de agua le cruza el torso.
Tapa de «Boytoy» (2024).

La tapa del EP es otra cosa. Lleva la misma franja gris sobre otra escena. Adelante, las dos pinchan en una mesa blanca con dos CDJ Pioneer; atrás, la fiesta ya se apagó: gente tirada en un sillón, un pibe parado junto a un ventilador, un cigarrillo encendido. Es el after, con la luz fría de una oficina a la madrugada, o con la tenue luz de la mañana siguiente. La imagen es contempo, pero suscita una composición de pintura renacentista.

Tapa del EP EQ: las dos pinchan en una mesa blanca con dos CDJ; detrás, gente tirada en un sillón y un chico junto a un ventilador.
Tapa del EP EQ (2025).

Las sesiones de fotos cruzan la fotografía de blogs de fiesta de fines de los 2000, el trabajo de Juergen Teller y las publicidades de PlayStation de esa misma década. El iPod que aparece en las fotos era el viejo iPod de Qiri. Estratosfera explicó que crecieron mirando publicidades de Apple que prometían un milenio que después no llegó, y el proyecto arma un mundo de fantasía con esas promesas. Por eso lo que hacen con los 2000 está más cerca del anhelo que de la cita: traen al presente un futuro que se prometió y quedó pendiente.

Una de las primeras cosas que hicieron juntas fue la «Biblia EQ», un documento bilingüe donde anotaban palabras y las editaban todos los días: una especie de moodboard hecho con palabras, deliberadamente lejos de las fotos de Pinterest que miraba todo el mundo. Ahí estaban «caballos», «látex», «brillo» y «cuero», y también «andrógino», «taco» y «Roland TR», el nombre de la línea de cajas de ritmo de Roland. Casi todo terminó en las letras y en las fotos.

Lo hicieron con gente de la ciudad. Sofía Mastrogiacomo hizo casi toda la dirección de arte del EP; las fotos son de fotógrafas y fotógrafos de Buenos Aires, y los extras, amigas y conocidas. Qiri juntó la plata de la sesión de «Boytoy» trabajando como telefonista y traductora en un centro médico. Fue terminante con su declaración a Church Electronic: nada de lo que hicieron como EQ pasó por inteligencia artificial.

La empresa de dos

EQ usa la publicidad para vender su propia música y lo dice en voz alta. «Muchas letras de EQ son slogans», le dijo Qiri a 032c. «Quería venderle una sensación de felicidad a alguien que escucha en un club, que es exactamente lo que hacen las empresas». Y agregó: «Tengo que salir a venderte una fantasía, pero también soy yo la que hace el trabajo».

La fantasía viene funcionando, sobre todo lejos de acá. Skrillex las eligió para el escenario que curó en Lollapalooza Argentina y después para Contra, el festival que estrenó este año en Kraftwerk, en Berlín. Trabajaron con Shygirl, Isabella Lovestory y Babymorocco, y este año giraron por Europa y Australia. En un sótano de Peckham, en Londres, doscientas personas les cantaron cada letra en inglés y en castellano. Resulta penoso que esa escena se repita más seguido en Europa que en los boliches de la ciudad de los que las canciones hablan: esta música pide sonar a las cuatro de la mañana en Buenos Aires.

Dazed y 032c ya les hicieron sesiones de fotos propias, que circulan sin marca de agua porque esta vez sí vienen de una revista. Queda por ver si EQ va a seguir imitando a la agencia ahora que la prensa las fotografía de verdad, y si vamos a poder bailar con ellas en algún reducto de Ciudad Buenos Aires y, de ser así, que no quepa duda que Espacio Marca estará presente.

Portada: pintura de cuatro niñas pálidas que posan como en un retrato de estudio.La siguiente piezaVerónica Gómez pinta el presente con ropa victorianaSeguir con esta piezaDillom cantando con lentes oscuros y campera blanca, iluminado en rojo sobre fondo negro.Esta pieza dialoga conDillom se hizo parte del chiste que denunciaOtra pieza sobre música hecha en Buenos Aires hoy, donde la imagen del artista pesa tanto como las canciones.Leer la pieza del archivo

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