El mundo era asombro antes de ser catálogo.
Wunderkammer, la nueva muestra de Nicola Costantino en el Centro Cultural Borges, retoma los gabinetes de curiosidades de los siglos XVI al XVIII — y desarma su lógica: ¿quién define lo raro y lo artístico?

Parte 1
Cuando los navegantes europeos empezaron a llegar a África, Asia y América trajeron consigo algo más que mercancías: trajeron objetos que buscaron clasificar, ordenar y definir. Especias nunca vistas, animales disecados, piedras con formas extrañas, artefactos de culturas desconocidas. La respuesta fue crear un orden.
Los gabinetes
Así nacieron las Kunst und Wunderkammern, los gabinetes de curiosidades. Según el crítico Michael Kimmelman, esos gabinetes estaban pensados para encapsular el mundo en un microcosmos, para poner nuevo orden en el caos.
Lo raro y lo exótico
Un gran problema de la mirada eurocentrista era (y es) caer en las definiciones de lo «raro» y lo «exótico», categorías que decían más sobre quien miraba que sobre lo que se miraba. Clasificar era también jerarquizar: Europa logró definirse como «civilización» a partir de los nuevos territorios «descubiertos».
Esta pieza nació como carrusel y pidió quedarse. La muestra de Costantino necesitaba algo más que placas: contexto, linaje y una pregunta abierta. Acá está, completa.
— Espacio Marca
El objeto vuelve a ser misterio antes de que cualquier sistema lo nombre y lo fije.
La inversión de Costantino
Wunderkammer —la nueva muestra de Nicola Costantino en el Centro Cultural Borges— toma esa tradición y la invierte. Inspirada en las cámaras de maravillas europeas de los siglos XVI al XVIII, la exposición reúne obras emblemáticas, reinterpretaciones y nuevas producciones en un espacio donde conviven naturaleza, artificio, ciencia, teatro y fantasía. Pero lo que Costantino busca no es replicar la lógica clasificatoria de los gabinetes originales sino desarmarla: propone un territorio donde cada objeto parece contener una historia, un misterio o una forma posible de lo imposible.
El objeto restituido
No es la primera vez que Costantino trabaja la relación entre el cuerpo, el objeto y el sistema que los valora. En Wunderkammer el objeto es restituido a su condición de misterio, antes de que cualquier sistema lo nombre y lo fije. La muestra nos propone un universo de maravillas pasadas y contemporáneas — y una pregunta: ¿quién define lo raro y lo artístico?
— Lourdes Veliz · Ciclo Julio 2026
Asombro.Costantino toma la lógica clasificatoria de los gabinetes y la desarma: el objeto vuelve a ser misterio antes que categoría.

Clasificar fue siempre una forma de mandar. La casa prefiere el asombro: entrar a la sala como los navegantes al puerto, sin catálogo. Que el orden lo ponga el ojo, no la etiqueta.
— Espacio Marca
Dos formas de suspender el catálogo: allá, el enigma metafísico que frena el tiempo; acá, el objeto que recupera su misterio antes del nombre.
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