La revista de arte y cultura de Ciudad Buenos AiresCiclo septiembre y octubre de 2026

Artículos / Arte · Museos

El mundo era asombro antes de ser catálogo.

Wunderkammer, la muestra de Nicola Costantino en el Espacio Berni del Centro Cultural Borges, retoma los gabinetes de curiosidades de los siglos XVI al XVIII — y desarma su lógica: ¿quién define lo raro y lo artístico?

Por Lourdes Veliz6 min de lectura
Ciclo
Julio 2026
Categoría
Arte · Museos
Eje
Asombro
Nicola Costantino trabaja entre telares, hilos y capullos de seda en el montaje de Wunderkammer.
Nicola Costantino en el armado de Wunderkammer, Centro Cultural Borges.

Parte 1

Cuando los navegantes europeos empezaron a llegar a África, Asia y América trajeron consigo algo más que mercancías: trajeron objetos que buscaron clasificar, ordenar y definir. Especias nunca vistas, animales disecados, piedras con formas extrañas, artefactos de culturas desconocidas. La respuesta fue crear un orden.

Los gabinetes

Así nacieron las Kunst und Wunderkammern, los gabinetes de curiosidades. Según el crítico Michael Kimmelman, esos gabinetes estaban pensados para encapsular el mundo en un microcosmos, para poner nuevo orden en el caos.

Lo raro y lo exótico

Un gran problema de la mirada eurocentrista era (y es) caer en las definiciones de lo «raro» y lo «exótico», categorías que decían más sobre quien miraba que sobre lo que se miraba. Clasificar era también jerarquizar: Europa logró definirse como «civilización» a partir de los nuevos territorios «descubiertos».

Vista de sala de Wunderkammer: una figura y flores de vidrio ante un bosque fotográfico.

El núcleo

El objeto vuelve a ser misterio antes de que cualquier sistema lo nombre y lo fije.

Parte 2

La inversión de Costantino

Wunderkammer —la muestra de Nicola Costantino en el Espacio Berni del Centro Cultural Borges— toma esa tradición y la invierte. Inspirada en las cámaras de maravillas europeas de los siglos XVI al XVIII, la exposición reúne obras emblemáticas, reinterpretaciones y nuevas producciones en un espacio donde conviven naturaleza, artificio, ciencia, teatro y fantasía. Pero lo que Costantino busca no es replicar la lógica clasificatoria de los gabinetes originales sino desarmarla: propone un territorio donde cada objeto parece contener una historia, un misterio o una forma posible de lo imposible.

El objeto restituido

No es la primera vez que Costantino trabaja la relación entre el cuerpo, el objeto y el sistema que los valora. En Wunderkammer el objeto es restituido a su condición de misterio, antes de que cualquier sistema lo nombre y lo fije. La muestra nos propone un universo de maravillas pasadas y contemporáneas — y una pregunta: ¿quién define lo raro y lo artístico?

— Lourdes Veliz · Ciclo Julio 2026

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