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Las cianotipias de Clara Zaragoza cambian según dónde te pares.

Una técnica de 1842, inventada para copiar planos, trasladada al cartón, la tela y el pliegue. En la obra de Zaragoza, la imagen depende del lugar desde el que se la mira.

Por Abril Raposo8 min de lectura
Ciclo
Septiembre 2026
Categoría
Arte · Obra
Eje
La imagen depende de quien se mueve
Clara Zaragoza sentada en su casa, rodeada de cianotipias sobre las paredes.
Clara Zaragoza en su casa, entre sus cianotipias. Foto: Maleva.

Parte 1

La obra de Clara Zaragoza (Buenos Aires, 1998) reivindica el proceso, la lentitud y la experiencia física de mirar. Estudió Sistemas en la Universidad de Buenos Aires y en 2022 giró por completo hacia las artes visuales, sin renunciar a la tensión entre la lógica estructural y la libertad expresiva: la volvió método. Su trabajo excede el encuadre fotográfico y se parece más a un laboratorio, donde la luz, el recuerdo, la perspectiva y la materia se entrelazan hasta obligar al espectador a moverse para descubrir lo que permanece oculto.

Una técnica para copiar planos

El núcleo de su lenguaje es la cianotipia, un procedimiento fotográfico del siglo XIX, monocromo y de un azul inconfundible. La descubrió en 1842 el astrónomo y químico británico John Herschel, en plena Revolución Industrial, y durante décadas sirvió para reproducir de manera rápida y barata notas, diagramas y planos de ingeniería: de ahí viene la palabra inglesa blueprint. Poco después, la botánica Anna Atkins la usó para registrar algas y publicó con ella el primer libro ilustrado con fotografías.

La química es sencilla. Dos sales de hierro, citrato férrico amoniacal y ferricianuro de potasio, se mezclan a oscuras y se extienden sobre un soporte, que queda sensible a la luz. Al sol, los rayos ultravioleta reducen el hierro, y el enjuague con agua fija un pigmento insoluble: el azul de Prusia. Como el resultado depende de la intensidad del sol, del clima de ese día y de cómo absorbe cada material, no hay dos revelados iguales.

Clara Zaragoza trabaja en el piso sobre una serie de cianotipos.
Zaragoza, en pleno trabajo sobre una serie de cianotipos. Foto: Maleva.

La cianotipia fuera del papel

Zaragoza deja de lado el uso botánico y la copia plana. Lleva la cianotipia al collage, a la escultura, a la intervención textil y al ensamble tridimensional. Despliega sus cianotipos sobre cajas de cartón reciclado, papel de diario, billetes o telas; los pliega, los corta en tiras y los superpone para que la imagen gane volumen, dialogue con el espacio y juegue con la ilusión óptica. El azul de Prusia, que ella asocia al agua y a lo onírico, terminó por volverse su firma, aunque no descarta otros colores ni otras técnicas.

Obra circular hecha con tiras de cianotipia entrelazadas.
Tiras de cianotipia entrelazadas hasta formar un volumen circular.
Detalle de una cianotipia compuesta por retratos de ojos en distintos tonos de azul.

El núcleo

La imagen cambia con el lugar desde donde se la mira.

Parte 2

Obras que piden moverse

El centro conceptual de su trabajo es la subjetividad de quien mira: la idea de que lo verdadero depende del punto de vista. Su primera individual, Punto Ciego (Galería Phuyu, 2025), y piezas como Los Ojos (2023), armada con 262 retratos que le enviaron personas de distintas partes del mundo, obligan a desplazarse. Las obras mutan, se refractan o revelan otra imagen a medida que el espectador camina frente a ellas.

Obras de Clara Zaragoza montadas en una sala de exhibición.
Obras de Zaragoza en sala: el recorrido forma parte de la pieza.

La luz como huella

Entre un procedimiento de 1842 y la experimentación contemporánea, Zaragoza armó un recorrido que ya pasó por Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Miami, Barcelona y Ciudad de México. Su obra recuerda que fotografiar es, antes que nada, dejar que la luz y el tiempo trabajen. La técnica la obliga a aceptar el error y a ceder el control, y en ese margen encuentra su libertad.

Portada: María Elena Walsh retratada por Grete Stern.La siguiente piezaWalsh les pedía a los chicos lo que hoy más necesitan dar.Seguir con esta piezaFotomontaje de Grete Stern: una mujer arrodillada hace de pie de lámpara mientras una mano gigante alcanza el interruptor.Esta pieza dialoga conGrete Stern y el arte de fotografiar lo inconfesableStern también desarmaba la fotografía para que la imagen dijera otra cosa: el fotomontaje de los años cincuenta frente al pliegue azul de Zaragoza.Leer la pieza del archivo

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