A los desnudos de Lola Mora los mandaron al río.
En 1903 Lola Mora inauguró su fuente monumental a veinte metros de la Catedral. La ciudad la consideró inaceptable. Quince años después, en 1918, la trasladaron a la Costanera Sur. Sigue ahí.

Mayo de 1903, intersección de Perón y Leandro Alem. Dolores Candelaria Mora Vega —Lola Mora, tucumana, nacida en 1866— inauguró su Fuente Monumental Las Nereidas. Mármol blanco de Carrara, 120 toneladas, trece metros de diámetro, seis de altura. En el centro, el nacimiento de Venus asistida por las nereidas, ninfas hijas del dios Nereo.
La obra
Alrededor, tres tritones a caballo emergiendo del agua. Producida un año entero en Roma y embarcada a Buenos Aires en 1902. No son las primeras criaturas marinas esculpidas en la ciudad, pero sí podrían ser las más emblemáticas.
Una fuente desplazada porque sus desnudos incomodaban. Quince años después del traslado, la ciudad declaró Bien de Interés Histórico lo mismo que había mandado lejos.
Mora antes de Mora
Lola Mora llegó a la fuente con treinta y siete años y una trayectoria sólida. En 1886 había empezado a estudiar con Santiago Falcucci en Tucumán; en 1894 hizo su primera exposición. El presidente Uriburu le dio una beca para estudiar en Roma con Francesco Paolo Michetti y Giulio Monteverde. Cuando volvió en 1900, traía los bocetos de la fuente y de los relieves de la Casa Histórica de Tucumán.
Lo que la ciudad rechaza un siglo, el siguiente lo vuelve patrimonio. La distancia entre escándalo y obra mayor es de cien años.
El escándalo
El intendente porteño Adolfo Bullrich le había encargado la obra sin aprobación del Consejo Deliberante. La idea original era emplazarla donde está la Pirámide de Mayo: frente a la Catedral Metropolitana. Cuando la fuente llegó a Buenos Aires, los sectores conservadores la consideraron inaceptable por los desnudos. Un escándalo público denunció que se estaban colocando desnudos masculinos y femeninos a veinte metros de la Catedral.
La fuente se inauguró igual, pero en su segunda opción: Perón y Alem.
El traslado
Por quince años la fuente estuvo ahí. En 1918, los conservadores ganaron la disputa: la trasladaron a la Costanera Sur, en el extremo del eje urbano que termina en el Río de la Plata. La operación se ejecutó con ayuda de la propia Mora. El gesto era doble: alejar la obra del centro y, simbólicamente, sacarla del mapa simbólico que mira hacia la Plaza.
La obra hoy
En 1997, por decreto presidencial, la Fuente de las Nereidas fue declarada Bien de Interés Histórico. Sigue en la Costanera Sur, en una de las entradas de la Reserva Ecológica de Buenos Aires. La caminata para llegar es larga; el destino vale el viaje. La obra que la ciudad consideró inaceptable durante el siglo XX terminó volviéndose una de las piezas escultóricas más visitadas del patrimonio porteño.
Patrimonio. La operación de Mora: hacer la primera obra pública argentina con cuerpo humano desnudo. La ciudad la castigó con un siglo de margen; ahora la celebra. El ciclo demora exactamente cien años.

Otra forma de la misma incomodidad: el arte que discute el modo en que hoy se mira.
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